Servicio de limpieza

Estás sentado en tu oficina y ves pasar a la persona encargada de la limpieza. ¿Qué detalles te ayudan a saber si has acertado con la contratación del servicio de limpieza?

 

El uniforme.

Lo ha de proporcionar la empresa, ropa cómoda y calzado antideslizante. Siempre se han de usar guantes, los productos pueden causar afecciones en la piel con el tiempo.

El material.

Si ves algodón en trapos, fregonas o mopas es mala señal. La microfibra ha arrinconado a las fibras naturales en cualquier tarea de limpieza. La escoba también se está arrinconando por los sistemas de limpieza en plano.

Evidentemente, cargar lo menos posible con cubos de agua. Los carros, cubos con ruedas o fregado húmedo, evitan esfuerzos y mejoran el rendimiento.

Los productos.

¿Olor a lejía o amoníaco? Es momento de plantearte un cambio. En el siglo XXI hay mejores desinfectantes, limpiadores, quitamanchas, blanqueadores, etc. Como ocurrió con la Aspirina, ambos productos han sido superados por la investigación.

La metodología.

Si rota mucho el personal, algo sucede en la empresa. Malas condiciones laborales o mala planificación.

El personal no sigue un sistema de trabajo. Normalmente se define un proceso para cada limpieza. Habrá pequeñas variaciones dependiendo de quien que lo realice, esa es su aportación personal. Pero no es buen indicativo que cada operario siga un plan completamente diferente a otro.

Los extensibles evitan las escaleras de mano. Menos riesgos de caída, mejores posturas y mayor rendimiento.

El agua.

Poca agua en los cubos o poca frecuencia de cambio, es mucha suciedad. La limpieza ideal es dejar las superficies húmedas y retirar el agua gris.

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