10 falsos mitos sobre limpieza

Hay muchos más mitos sobre limpieza, quizá estos son los que más veces nos toca desmontar:

1 Tener muchos productos mejora la limpieza. No, llenar la casa de útiles y botes de todo tipo no quiere decir que seamos más limpios. Organizarse bien y tener solo lo necesario, sí.

2 El vinagre es lo mejor. Para las ensaladas es insuperable pero en limpieza hay productos específicos que le dan mil vueltas. ¿Y en caso de sensibilidad química? Ya hay productos adaptados para la mayoría de afectados.

3 Yo limpio con lejía. Pues no, la lejía desinfecta pero no limpia. Cuántas cocinas patinan por fregar el suelo con lejía, sin preocuparse de desengrasarlo.

4 Huele a limpio. Huele a ambientador o a producto perfumado pero un aroma agradable no asegura limpieza.

5 Con las sábanas viejas hago trapos. Si tenían algodón, los lavados se lo han ido llevando y abundarán las fibras sintéticas que no limpian.

6 Mezclando productos se limpia más. Salvo en contadas excepciones, lo mejor es no hacer experimentos químicos.

7 Los productos profesionales son caros. A veces son difíciles de conseguir o vienen en envases grandes pero comparando peso/precios, normalmente son más económicos. Y si se compara por rendimiento, no hay color.

8 Toda la vida se ha hecho así. En limpieza y en cualquier otra rama, este es el peor razonamiento posible. Toda la vida se limpió arrodillado, sin máquinas, sin microfibra… pero disponiendo de tecnología no vamos a desaprovecharla.

9 Las empresas de limpieza son caras. Hora a hora respecto a una asistenta sin declarar, es cierto, pero los profesionales rinden más y puede que en la mitad de tiempo hagan lo mismo que la asistenta.

10 Para limpiar vale cualquiera. Cualquiera que sepa limpiar, sí. Manejamos productos de todo tipo, trabajamos en altura, disponemos de llaves de particulares, vemos u oímos informaciones confidenciales, etc. Y todo eso en el menor tiempo posible para no generar sobrecostes en el cliente.

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